Se ha recuperado la confianza.

Entré a la clínica encorvada y cautelosa; cada paso me recordaba el dolor. La Dra. Henao y su equipo no se apresuraron en nada. Se centraron en pequeños avances hasta que el movimiento volvió a ser natural. Salí de allí con la cabeza bien alta, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Esa confianza fue la verdadera sanación.